Recordando a Héctor Lavoe
Por Ramón de España. Debo confesar que no espero gran cosa de la película El Cantante, biografía del gran Héctor Lavoe (Ponce, 1946 – Nueva York, 1993). Entre otras cosas, porque darle el papel principal a Marc Anthony es como contratar a Justin Timberlake para hacer de Jim Morrison. Entendámonos, no es que el señor Anthony sea un mal intérprete (cumplía muy bien su cometido en The capeman, el musical de Paul Simon que se estrelló con la taquilla de Broadway), sino que su repertorio es lamentable y está en las antípodas del que encumbró al difunto que ahora pretende rendir homenaje. En cualquier caso, bienvenida sea El Cantante si sirve para que alguien se acuerde de Héctor Juan Pérez Martínez, uno de los soneros más originales que ha dado la salsa y uno de los tipos que más alegró la juventud de quien esto firma, una juventud musical básicamente anglosajona que, gracias a Héctor Lavoe (y a su compadre Willie Colón), se enriqueció con aquello que los cerebros de la discográfica Fania definieron como nuestra cosa latina. Salsa de vanguardia. Ese fue el concepto que me vino a la mente cuando escuche Comedia, para mí el mejor disco de Héctor Lavoe. Lejos de la poco convincente banalidad de ciertas orquestas catalanas (y no me refiero a la Platería, que siempre estuvo bien) que se apuntaban a la salsa para llegar a fin de mes. Comedia era el River deep, mountain high del género. Como en las producciones de Phil Spector, ahí también había un genuino muro de sonido, y sobre él se imponía la fascinante voz de cascajo del señor Lavoe. Esperemos que lo reediten, junto a toda su discografía, y la gente no tenga que conformarse con la banda sonora de la película interpretada por Anthony. De momento, la hija del difunto ya se ha cabreado con la imagen que se da de su padre en el film, pero es innegable que el pobre Héctor fue un drogadicto y que su vida fue un caos. En 1988 se tiró desde el décimo piso de un hotel de Bayamón, Puerto Rico, y sobrevivió cinco años más en un estado penoso. Catorce años después de su muerte. Héctor Lavoe solo es un grato recuerdo para quienes lo disfrutamos de jóvenes. Ojalá El Cantante nos lo devuelva mínimamente parecido a como realmente fue.
Publicado por “El Periódico” – Lunes, 6 de Agosto de 2007. |
