Eddie Palmieri "El sol de la música latina".

Os presento una biografía apasionada del más genial de los músicos de la Salsa. Una biografía, producto de la admiración de la pluma del periodista colombiano Enrique Romero El Molestoso.
Romero, habitual de las noches salseras barcelonesas, especialmente molesto y jodedor para los bailadores “gallegos” de la Sala Antilla, que colabora en Antilla News (revista trimestral que edita la Sala) y conduce el prógrama de radio “Picadillo” los sábados de 13 a 15h.; 106.9 FM Ràdio Kanal Barcelona (RKB); es también el responsable del primer libro que cayó en mis manos y que dio respuesta en primera instancia, al enigma que significa para mi la Salsa.
"Salsa. El orgullo del barrio", narra el nacimiento del género musical y recorre la obra de los principales músicos salseros, incluyendo fichas biográficas y discográficas de artistas como Celia Cruz, Fania All Stars, Cheo Feliciano, Eddie Palmieri, Gran Combo de Puerto Rico, Joe Arroyo, Johnny Pacheco, Oscar D'León, Ray Barretto, Rubén Blades, Tito Puente o Willie Colón, entre otros.
Sirva este mensaje como pequeño homenaje, tanto al genio de Palmieri, como a la figura de su seguidor más molesto.
100X100 Salsa.
Eddie Palmieri "El Sol de la Música Latina".
Eduardo “Eddie” Palmieri es un nuyorican nacido el 15 de diciembre de 1936 en El Barrio. Ganador de cinco Grammys en la categoría de Música Latina Tropical, representa uno de los más dignos valores de la Salsa y de la música en general.
Pianista desde los diecinueve años en orquestas tan legendarias como las de Johnny Seguí, Vicentino Valdés y Tito Rodríguez, formó, en 1961 su orquesta La Perfecta, con la que ganó a pulso el nombre de “el sol de la música latina”.
Los cuarenta y cinco años de carrera y obra de Palmieri constituyen uno de los legados musicales más importantes de la humanidad.
De todos los pianistas de la salsa y el latin jazz, Eddie Palmieri es, sin discusión, el más moderno, el más estudioso, el más arriesgado y, en una palabra, el más revolucionario. Junto a él, destacan otros dos pianistas supremos, Richie Ray y Papo Lucca, pero Palmieri es el más duro de todos.
Palmieri es, en la salsa, el músico más coherente que ha tenido la expresión. Su obra y su actitud personal han sido siempre respetuosas con la tradición y con el ritmo, ha investigado y realizado innovaciones sonoras, pero nunca ha hecho concesiones ni a la industria ni a los bailadores.
La música de palmieri tienen un nivel de elaboración que asume influencias de R&B, el funk, Bach y Debussy, dando como resultado las suites salseras más bravas y gozonas para regocijo de alma y cuerpo.
Desde el mismo momento en que Palmieri montó La Perfecta, revolucionó con sus ideas la sonoridad afroantillana. Su espectacular ejecución pianística alteró el diálogo tradicional entre los propios instrumentos, e incluso entre instrumentos y coros. No conforme con ello, Palmieri elevó a la máxima expresión el guajeo de trombones y trompetas, reflejando de esa forma la dureza social y la aspereza de las calles pateadas por los latinos de Nueva York, o de cualquier gran urbe latinoamericana. Esta rebeldía, reflejada en lo instrumental, siempre ha estado en concordancia con sus textos. Un ejemplo claro lo encontramos en temas como “Justicia”, “Vámonos pal monte” y “Palo pa rumba”.
Los músicos y melómanos dicen que “el montuno de Palmieri es el montuno de Palmieri”, destacando con ello una de las principales características de su trabajo, pues su estilo duro y pesado es inconfundible a la hora de montunear. Palmieri toca el piano como si de una tumbadora se tratara. Este rasgo de su personalidad musical le hizo ganar, en sus inicios profesionales, el apodo de “Pancho Rompeteclas”, pues, en realidad, Palmieri siempre quiso ser percusionista, y lo fue en su infancia y adolescencia, pero se cambió al piano porque, según él, los pianistas son los únicos músicos que no tienen que cargar con el instrumento a cuestas.
En los años sesenta y setenta, palmieri representó, junto a Willie Colón, el sonido auténtico de la salsa y las urgencias del barrio, aunque su pasión y respeto por ritmos de raíz como el son, el danzón, la plena y la bomba son indiscutibles.
Para Palmieri, el paradigma de la música latina está en la obra de Arsenio Rodríguez, de quien suele decir que dividió la historia de la música afrocubana en dos: antes y después de Arsenio.
Este respeto y reconocimiento no le han impedido, sin embargo, realizar las obras más experimentales tanto en salsa como en jazz. Estas constantes de su trabajo han estado presentes desde sus inicios hasta la actualidad.
Discografía (recomendada):
Azúcar pa ti (Tico 1966)
Vamonos pal monte (Tico)
En vivo Sing Sing Vol. I y II (Tico 1972)
El sol de la música latina (Coco 1974)
Solito (Música Latina 1985)
El rumbero del piano (RMM 1998)
Extraido de:
“Salsa, el orgullo del Barrio” por Enrique Romero (Editorial Celeste). |