Voy a Reír un Poco.
Homenaje a Perucho Torcat La salsa en Venezuela ha tenido de todo: orquestas, combos, sextetos, vocalistas destacados, compositores importantes. Cuando uno encuentra el caso de un cantautor que se destaca más allá de sus fronteras, poniendo en la voz de otros los temas que ha compuesto, hay que hacer mención aparte. Perucho Torcat, nativo del estado Sucre, fue más conocido como cantante, al menos en Venezuela. Fue el vocalista de Ray Pérez en varios de los grupos que este tuvo, fundamentalmente en Los Dementes. Pero quizás la canción más importante de Perucho, no se conoce interpretada por él mismo. La canción que lleva a Perucho a la cumbre, es Vamos a reir un poco , tema que compuso y grabó como Voy a reír un poco, y que no popularizó él, sino nada más y nada menos que Héctor Lavoe, en su álbum De ti depende. Es difícil encontrar temas originales de la salsa hecha en Venezuela. Los propios motores de búsqueda en Internet arrojan datos inexactos, y eso cuando los arrojan. Los programas de intercambio de archivos musicales no dicen mucho en cuanto al género hecho en Venezuela. El tema grabado por Perucho se halla en el disco Homenaje a Perucho Torcat en New York, que salió a la venta después de su muerte. El número revela la impecable facultad del cantante para emocionar con un tema, una calidad en el soneo que de verdad hace que uno lamente no haberlo oído antes, no haberlo oído más. La canción en su voz es colosal. Sin embargo la versión de Héctor es la que hace popular la canción, en la que acuña el termino "venezoliche", refiriéndose evidentemente al origen del tema. Lo hace en medio de la improvisación, como un guiño que le deja al oyente entendido. Sobre ambas versiones, cada quien que haga sus valoraciones, ambas son únicas. Vamos a reir un poco debe estar dentro de las canciones más importantes de la salsa hecha en el país porque, a pesar de que fue popularizada por un artista extranjero, su autor es venezolano. Es como decir que Ansiedad no es venezolana porque aunque el autor es venezolano (Chelique Sarabia), la popularizaron internacionalmente cantantes extranjeros (Nat King Cole, Marco Antonio Muñiz, Olga Guillot, etc). Así que al César lo que es del César y a Perucho lo que es de Perucho: Vamos a reir un poco esta en la lista de temas imprescindibles de la salsa hecha en Venezuela. De Perucho dicen quienes le vieron en escena que era un verdadero showman, un tipo al que le falto tiempo para alcanzar un sitial que parecía predestinado para el. Tenía un manejo de la escena que parecía aprendido, y nadie se lo enseñó: el nació con eso. Caminaba por el escenario, bailaba de una forma impresionante y, además, poseía un encanto particular en la voz que nunca lo hizo deslucir. Inicialmente él, al igual que otros vocalistas de la época, no escapó del influjo que significaba Tito Rodríguez. Muchos vocalistas admiradores de Tito, imitaban el canto del sonero y bolerista borincano. En las inflexiones de la voz de Vitín Aviles o Cheo Feliciano, uno identifica esa admiración. Pasa lo mismo con Perucho, que evidentemente trataba de usar su voz tal y como lo hacía Tito, aunque en el venezolano era evidente su inclinación más por el soneo libre y de arrabal, mientras que Tito era un excelente sonero amoldado a los grandes bailes de salón. Perucho tenía una voz que le permitía entrarle al montuno con su propio estilo y con una cadencia particular, por tanto puede decirse que en ningún momento fue un imitador.
Prueba de esto está en La perrita de Floro , un tema grabado con Los Dementes que sin duda tiene todos los ingredientes que la música de esos tiempos logró sumar: picardía, sonoridad, presencia musical, armonía. Se parece mucho a El Ratón de Cheo, pero tiene su vida propia, no le debe nada a nadie. Perucho se fue a New York buscando una fama que le fue esquiva. Se comió las mismas verdes que uno escucha que se comieron otros cantantes que si triunfaron, con la diferencia de que Perucho encontró la desventura en su camino. Una primavera, se quedó dormido con el motor prendido dentro de un automóvil porque no quería incomodar a un amigo que lo había invitado a su casa (Justo Betancourt). En la mañana, amaneció muerto por efectos del monóxido de carbono que inhaló toda la noche. Es una historia triste. Pero a Perucho, lo tenemos cerca a través de música. Extraido de: http://salsificate.blogspot.com/
|
|---|