Joe Bataan & Los Fulanos

King Of Latin Soul

Vampi Soul - 2009

 

The Bottle
Johnny's No Good
Special Girl
Latin Soul Square Dance
Gipsy Woman
Rap-O-Clap-O 2008
Subway Joe
I Wish You Love
Mestizo
Puerto Rico Me Llama
The Prayer
It's a Good Feeling

Joe Bataan , Voz y Coros .
Sibilius , Batería .
Juan Carlos Díaz , Bajo.
Juanito Hernández , Piano, Rodhes, Hammond B3 y Clavinet.
Carlos "Compota" Reyes, Congas, Güiro, Campana, Bongo.
Albert "Dr. Kiwi" Sabater, Pailas, Güiro, Batería, Congas.
Guim García, Flauta y Saxo Tenor.
Dan Posen, Trompeta.
Tom Jonson, Trombón.
Manuel "Chocolatino" Benítez, Voz.
Lalo López, Guitarras acústica y eléctrica.
Víctor Correa, Trombón.
Master Mail, Programación y Arp Odissey.
Pako "Mantecao" Manzanares, Piano.
Ginés Brown, Saxo Tenor.
Paquito Sex Machina, Coros.
Dani "Doc" Sibilio, Coros.
Miguelito Superstar, Coros y Producción.
Sergi "Xeriff" Monlleó, Coros.
Yvonne Nitollano, Coros.
Marian Barahona, Coros.  
Txarly Brown, Diseño e Ilustraciones.

Joe Bataan es uno de esos artistas que cualquiera mínimamente interesado por la música negra conoce bien: o le ha visto en directo, o ha escuchado alguno de sus álbumes o ha oído hablar de él en publicaciones, conversaciones de entendidos... Además, dado su carácter mestizo, en todos los sentidos, también se puede llegar a Joe Bataan partiendo del amor por la música latina. Si ese nombre no te dice gran cosa, quizá baste con saber que está considerado uno de los artistas clave del soul latino (el título del disco da pistas) y del boogaloo, que grabó para Fania Records, que dejó para la posteridad clásicos en los 60 y 70, que se retiró de la escena musical durante dos décadas y que volvió, ya en el siglo XXI, sumando un nuevo éxito a su carrera: Call My Name (Vampisoul, 2005). King Of Latin Soul, su colaboración con Los Fulanos (una de las ramificaciones con entidad propia de la Fundación Tony Manero), consolida su regreso a la escena, el inicio de una interesante segunda etapa discográfica, y esa es una de las mejores noticias posibles, porque escuchándole aquí resulta evidente que, como vocalista, todavía tiene mucho que decir, esto es, que cantar.
King Of Latin Soul está concebido como un homenaje a Joe Bataan, dado que no suma nuevas composiciones sino que repasa algunos de los mayores éxitos del estadounidense junto a una serie de piezas menos conocidas de su repertorio y, como acertado complemento, unas cuantas versiones (fabulosa la de The Bottle , de Gil-Scott Heron). Ahora bien, no es un homenaje acomodaticio ni mucho menos obvio. No lo es ni por parte de Bataan (aunque podría permitírselo y seguiríamos adorándole lo mismito), ni por parte de Los Fulanos, ni tampoco por parte de Miguelito Superstar, productor, arreglista y director musical no acreditado de este excepcional disco. No es que se trate de una obra innovadora o transgresora, tampoco habría sido bueno, pero más que versiones al uso de clásicos que parecen intocables, lo que aquí escuchamos son imaginativas reinterpretaciones aderezadas con una sana dosis de osadía. Así pues, los que conozcan los originales se llevarán más de una sorpresa, y todos los oyentes se encontrarán con una sesión de soul latino, boogaloo y salsa para el siglo XXI, la que surge de la combinación de la sabiduría de Joe Bataan, la energía de una banda tan joven como Los Fulanos y un productor (artístico) tan experimentado en estas lides como Miguelito Superstar.
King Of Latin Soul era un reto para todos los participantes, un reto logrado, inteligente y, sobre todo, irresistible. Es una fiesta para los amantes de la música negra, de los sonidos latinos y, por supuesto, del lugar en el que ambos géneros confluyen. Joe Bataan ya no sigue reinventando la escena musical, ni tampoco lo necesita, pero sabe cómo convencer con sus interpretaciones y, como comprobamos en los dos temas finales, grabados en directo en la sala barcelonesa Apolo Club, conserva intacto su atractivo frente al público. Miguelito Superstar sigue creciendo como productor, así que aprovecho para felicitarle, pues contemporáneamente presentó también el imprescindible cuarto álbum de la Fundación Tony Manero, Pandilleros. Íñigo Munster y su sello, Vampisoul, suman otra gran referencia a su exquisito catálogo. Finalmente, Los Fulanos se estrena con brillantez en el larga duración, y lo deseable es que este sólo sea el preludio de su debut en solitario. En fin, que es uno de esos discos en los que es un placer participar, de los que incluir con negrita en el currículum. En nuestro caso, el placer consiste en escucharlo y en tenerlo bien a mano en la estantería .

 

 

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